Apoplejía (otros términos: accidente vascular cerebral, golpe, ictus apoplético, ataque cerebral, accidente cerebrovascular, trombosis, derrame cerebral, embolia)

Apoplejía (otros términos: accidente vascular cerebral, golpe, ictus apoplético, ataque cerebral, accidente cerebrovascular, trombosis, derrame cerebral, embolia)


[ Foro: Diabetes mellitus, tipo y tipo 2 ]

Publicado por Dr. Stan De Loach (148.244.199.1), sábado, 18 octubre 2008, 10:59

Como respuesta a: Apoplejía y su tratamiento y rehabilitación publicado por Francisco (148.244.199.1) al sábado, 18 octubre 2008, 8:32:

La apoplejía o derrame cerebral es un daño cerebral provocado por la interrupción del suministro de sangre y oxígeno al cerebro. Ocurre cuando uno de los vasos sanguíneos que lleva el oxígeno al cerebro se tapa o se revienta. Se refiere a la suspensión generalmente brusca de algunas funciones cerebrales (pérdida de la conciencia o del movimiento o del habla) debida a una repentina disminución de la circulación sanguínea en el cerebro. La apoplejía es una enfermedad causada por la falta de irrigación de sangre al cerebro o por una hemorragia (sangrado) en el cerebro. Una apoplejía es la muerte súbita e instantánea de células cerebrales tras una interrupción de la circulación de la sangre en las partes del cerebro afectadas.

Cuando esto sucede, las células nerviosas de la parte afectada del cerebro no pueden funcionar. Como resultado, cualquier parte del cuerpo que las células nerviosas afectadas controlan, quedarán afectadas también. Es por ello que la apoplejía afecta a diferentes personas de diferentes maneras, algunas veces causando problemas en el habla, por ejemplo, algunas veces problemas en el movimiento o en la memoria. A veces, varios de estos problemas se presentan juntos.

Existen dos categorías amplias de apoplejía: las causadas por bloqueo del flujo de sangre y las causadas por sangramiento o sangrado. El bloqueo del flujo sanguíneo puede ser debido a una obstrucción arterial por un "émbolo" (generalmente un coágulo). O puede deberse a un estrechamiento de un vaso sanguíneo, el cual se llama "estenosis cerebral," ya sea por compresión externa (un tumor) o por vasoconstricción propia de la arteria ("vasoespasmo cerebral"). En otros casos, el bloqueo del flujo sanguíneo se debe a un estallido de una arteria cerebral, lo cual provoca una hemorragia que finalmente comprime y daña el cerebro.

Las células del cerebro pueden morir por la disminución del flujo de sangre y oxígeno. La muerte de células en el cerebro se conoce como infarto cerebral.

Un ataque cerebral no siempre es fatal. Aproximadamente la cuarta parte de las víctimas de una apoplejía o accidente cerebrovascular muere dentro de las primeras 24 horas después del inicio del incidente.

La obstrucción de un vaso sanguíneo en el cerebro o en el cuello es la causa más frecuente de apoplejía, siendo responsable del 80% (aproximadamente) de los ataques cerebrales. Estos bloqueos se originan en tres condiciones:
• la formación de un coágulo en un vaso sanguíneo del cerebro o el cuello, llamada "trombosis"
• el movimiento de un coágulo proviniente de otra parte del cuerpo (por ejemplo, del corazón) al cuello o al cerebro, llamada "embolismo"
• un estrechamiento grave de una arteria dentro del cerebro o que conduce al cerebro, llamado "estenosis."

La hemorragia en alguna parte del cerebro o en los espacios que circundan el cerebro causa un tipo de apoplejía llamada apoplejía hemorrágica o "derrame cerebral."

Factores de riesgo

Existen varios factores que pueden aumentar el riesgo de llegar a tener una apoplejía. Los hombres corren más riesgo que las mujeres; los afroamericanos también corren un alto riesgo; para todos, el riesgo va aumentándose con la edad de la persona.

Las señales de alerta pueden ser temporales. Pueden desaparecer después de varias horas o de pocos minutos. La duración debe ser inferior a 24 horas para que se clasifique como un evento cerebral transitorio. Lo importante para decir que el episodio es una isquemia cerebral transitoria es que aparezca en el curso de minutos, y luego ceda, siempre antes de 24 horas transcurridas. Lo más frecuente es que duren alrededor de 10 – 30 minutos.

Señales de alerta

Sin importar cuánto duren los síntomas, es esencial que cualquiera que experimente algún síntoma de apoplejía busque ayuda médica inmediata, de un neurólogo. Los síntomas principales son:

• Debilidad repentina o entumecimiento facial, de brazos o piernas, especialmente si es de un solo lado del cuerpo. La "hemiplejía" (parálisis de medio cuerpo) es una consecuencia frecuente de la apoplejía.
• Debilidad o pérdida repentina de la vista, o alteración del campo de visión, especialmente si ocurre en un solo ojo. Visión doble transitoria, por ejemplo.
• Dolor de cabeza repentino, sin causa aparente o conocida.
• Pérdida del habla, problemas al hablar o problemas de entender lo hablado.
• Mareos o caídas inexplicables, especialmente si alguno de los otros síntomas está presente. Una caída brusca inexplicada.
• Crisis de vértigo con giro de objetos, junto con gran inestabilidad que persiste tras el vértigo o con otros síntomas como hormigueo en cara. PERO algunos expertos dicen que aunque el vértigo podría ser síntoma de TIA, ello es poco probable. Es más probable que las crisis de vértigo y los episodios de pérdida de conciencia sean debidos a otra causa.

Muchas personas no se dan cuenta de la presencia de estas señales de alerta. No reconocer las señales o los signos es aun más frecuente si se trata de un ataque isquémico transitorio o isquemia cerebral transitoria (en inglés, "transient ischemic attack" ó TIA). Un TIA es una situación temporal en la cual se experimentan repentinamente los síntomas de una apoplejía, y luego éstos desaparecen después de unos minutos. Por lo regular la gente descuida un TIA porque piensa que el problema ha desaparecido. Esto puede ser un error fatal puesto que un TIA es un evento serio. Del 10% al 15% de las personas que experimentan un TIA, sufrirán una apoplejía en menos de un año del primer ataque TIA.

El ataque bien puede ser "silencioso." Los ataques silenciosos son comunes. Esencialmente los ataques silenciosos ocurren cuando un muy pequeño vaso sanguíneo en el cerebro se tapa o se revienta. Un ataque silencioso no es acompañado de las señas clásicas de una apoplejía; de hecho, alguien que experimenta una apoplejía silenciosa puede no darse cuenta. Pero eventualmente se disminuye el subministro de sangre y oxígeno al cerebro, matando a algunas células nerviosas. Esto puede crear problemas de memoria o concentración. O puede causar la depresión u otros cambios del estado de ánimo.

Las personas de edad avanzada deben ser monitoreadas cuidadosamente por depresión, ya que la depresión puede indicar la presencia de un ataque silencioso previo. La depresión puede resultar también de un ataque mayor. Del 10% al 27% de personas que sufren un ataque cerebral también experimentan una gran depresión. Del 15% al 40% experimentan síntomas depresivos dentro de los dos meses después del ataque.

Tipos de apoplejía

Aproximadamente el 20% de los ataques cerebrales son de apoplejía hemorrágica, que resulta de la debilidad en los vasos que por lo mismo fácilmente se revientan y dejan que la sangre entre en partes del cerebro en donde no debe haber sangre. Este tipo de apoplejía puede ser causado por un accidente automovilístico o una lesión en la cabeza, por ejemplo, si un aneurismo (el cual se ha formado en las partes débiles en la pared de una arteria) se revienta. Una apoplejía hemorrágica es muy peligrosa porque la sangre acumulada del vaso sanguíneo reventado puede aumentar la presión sobre el tejido cerebral y así interferir en sus funciones normales.

Un 80% de todas las apoplejías son causadas por coágulos. Actualmente, existen medicamentos que pueden ayudar en estos casos de apoplejía. La trombólisis es el término que se usa para la disolución del coágulo, y en algunos casos se inyecta un medicamento para disolver los coágulos. Existen varios medicamentos que se pueden usar, dependiendo de la persona afectada y de otros factores. Todos estos medicamentos, sin embargo, tienen que ser inyectados a poco tiempo (minutos, horas) después de iniciada la apoplejía. Los posibles efectos secundarios de estos medicamentos incluyen más sangrado interno cerebral.

Si el doctor determina que una apoplejía ha sido causada por un vaso sanguíneo bloqueado que conduce la sangre al cerebro, puede que se requiera intervención quirúrgica. Después de la cirugía los medicamentos que previenen la formación de otros coágulos pueden ser recetados por el médico.

Dependiendo de la severidad de la apoplejía y el área del cerebro afectada, la rehabilitación física puede ser necesaria. La rehabilitación y el tratamiento deben de comenzar lo más pronto posible después de una apoplejía. Es esencial reconocer los síntomas de una apoplejía y pedir ayuda inmediatamente.

Factores de riesgo

La hipertensión arterial es el factor de riesgo más importante en la aparición de este tipo de daño cerebral. Su control disminuye el riesgo. Todas las personas de más de 50 años deben tomarse la tensión arterial al menos una ó dos veces al año. Es alta cuando las cifras son superiores a aproximadamente 130/80 mm/Hg (milímetros de mercurio); hay diferencias entre los valores recomendados como ideales, pero para las personas que tienen DM, la meta será menos de 130/80 mm/Hg. Incluso la tensión sistólica (la cifra más alta) elevada de forma aislada es un factor de riesgo. Si la tensión arterial es alta, puede que se controle primero con dieta sin exceso de sal, reducción de peso corporal si uno es obeso o tiene sobrepeso, actividad física, y evitando la toma de bebidas alcohólicas. Respecto al alcohol, sólo es importante a partir de determinadas cantidades, todavía no perfectamente definidas. No está claro si beber uno ó dos vasos de vino al día es protector o no.

Si ello no es suficiente para controlar la hipertensión, el médico indicará un tratamiento con medicamentos. En los últimos años se dispone de medicamentos eficaces e inocuos para controlar la hipertensión.

Otros factores de riesgo incluyen:

• el tabaquismo. Es un factor de riesgo para la apoplejía inicila y también para la repetición de la trombosis en la persona que ya ha sufrido un ataque cerebral. Los fumadores pueden reducir el riesgo de tener una apoplejía dejando de fumar, aún si han sido fumadores por largo tiempo.
• las enfermedades cardiovasculares (las cardiopatías)
• la diabetes mellitus mal controlada (es decir, la hiperglucemia crónica). Los datos muestran que las personas que tienen hiperglucemia crónica debida a un control inadecuado de la DM, tienen más del doble de riesgo de apoplejía que los que no tienen DM. Los que tienen DM no controlada y además hipertensión arterial tienen una posibilidad de apoplejía 6 veces mayor que los que no tienen DM.
• un historial familiar de apoplejías
• tener una arritmia (cardiaca) completa, lo que se denomina fibrilación auricular. Las personas que la tienen pueden tener mayor riesgo de accidente cerebral; pueden disminuir el riesgo al utilizar algún medicamento anticoagulante, si el médico cree oportuno el indicarlo. La valoración de esta condición es compleja y el uso del medicamento anticoagulante depende de muchos factores.
• La posible relación entre la apoplejía y la enfermedad crónica grave de las encías (periodontitis) ha sido demostrada en varios estudios recientes. Esta enfermedad (periodontitis) también es frecuente entre las personas que tiene hiperglucemia crónica.

La apoplejía es la tercera causa de mortalidad, una causa significativa de discapacidad y el motivo más frecuente de ingreso a una unidad de neurología en cualquier hospital.

Tratamiento

El tratamiento y control de la apoplejía involucra compromisos de tiempo y personal. Después de tratamiento quirúrgico y/o con medicamentos, el objetivo del tratamiento cambia hacia la rehabilitación.

Sufrir una apoplejía puede cambiar el estilo de vida de la persona afectada. Pero los cambios son tan variados que no se pueden predecir incluso en el período inmediato después del evento agudo. Uno se podría recuperar completamente de una apoplejía días, semanas, o meses después del event agudo. Los días y semanas después de la primera apoplejía pueden presentar un mundo completamente nuevo para la persona afectada. Le puede esperar mucho trabajo difícil y tiempo para recuperarse y volver a capacitar cualquier función cerebral (y muscular) afectada por la apoplejía (el habla, caminar, uso de un brazo o pierna) y redirigir la vida para poder sacar el mayor provecho de las capacidades restantes.

El tratamiento puede involucrar lo siguiente: Cambios en el estilo de vida, medicamentos, cirugía, rehabilitación física. Mediante la rehabilitación, uno aprende de nuevo a llevar a cabo actividades como hablar, comer, vestirse y caminar. La meta es mejorar estas funciones para que la persona sea tan independiente como sea posible.

Un accidente cerebrovascular es una urgencia médica. Los médicos lo llaman un "ataque cerebral" para enfatizar que la obtención de tratamiento inmediato puede salvar vidas y reducir la discapacidad. El tratamiento varía según la gravedad de los síntomas y la causa del accidente cerebrovascular. Prácticamente para todos los accidentes cerebrovasculares se requiere de hospitalización, que posiblemente comprende cuidado intensivo y soporte vital.

El objetivo es llevar a la persona afectada a la sala de urgencias inmediatamente, determinar si está presentando un accidente cerebrovascular hemorrágico o un accidente cerebrovascular a partir de un coágulo sanguíneo y comenzar la terapia: todo dentro de las 3 horas siguientes al comienzo del problema.

Tratamiento inmediato

Un medicamento trombolítico (es decir, que disuelve los coágulos), como el tPA, disuelve los coágulos sanguíneos y puede restablecer el flujo sanguíneo al área afectada. Las personas que reciben este medicamento tienen más probabilidades de presentar menos deterioro a largo plazo. Sin embargo, existen criterios estrictos para determinar quienes puedan recibir medicamentos trombolíticos, de los cuales el más importante es que la persona sea examinada y tratada por un equipo especializado en esta afección, dentro de las 3 primeras horas siguientes al inicio de los síntomas. Si el accidente cerebrovascular es provocado por sangrado y no por coagulación, este tratamiento puede empeorar el daño, por lo que se necesita cuidado para diagnosticar la causa antes de suministrar el tratamiento.

En otras circunstancias, se utilizan anticoagulantes como heparina y cumarina para tratar este tipo de accidentes cerebrovasculares. También se puede utilizar la aspirina.

Se pueden necesitar otros medicamentos para controlar los síntomas asociados. Los analgésicos pueden servir para controlar el dolor de cabeza severo. Asimismo, se pueden requerir medicamentos para controlar la presión arterial alta.

Pueden ser necesarios nutrientes y líquidos, en especial si la persona presenta dificultades para deglutir. Los líquidos y nutrientes se pueden suministrar a través de una sonda endovenosa o una sonda de alimentación en el estómago (sonda de gastrostomía). Las dificultades para deglutir pueden ser temporales o permanentes.

En caso de accidente cerebrovascular hemorrágico, a menudo se requiere la cirugía para eliminar la sangre estancada en el cerebro y reparar los vasos sanguíneos reventados.

Tratamiento a largo plazo

El objetivo del tratamiento a largo plazo es la recuperación de la mayor funcionalidad posible y la prevención de accidentes cerebrovasculares futuros. Dependiendo de los síntomas, la rehabilitación incluye terapia del lenguaje, terapia ocupacional y fisioterapia. El tiempo de recuperación difiere de una persona a otra.

Ciertas terapias, como los ejercicios de reposicionamiento y rango de movimiento, están diseñadas para evitar complicaciones relacionadas al accidente cerebrovascular, como infecciones y úlceras de decúbito. Las personas deben permanecer activas dentro de sus limitaciones físicas. En algunos casos, puede ser necesario un cateterismo urinario o programas de control vesical o intestinal para manejar la incontinencia.

Se debe tener en cuenta la seguridad física del individuo, ya que algunas personas que sufren un accidente cerebrovascular parecen no tener conciencia de su entorno en el lado afectado; otros presentan una marcada indiferencia o falta de juicio, lo que incrementa la necesidad de tomar medidas de seguridad. Para estas personas, los amigos y miembros de la familia pueden reforzar de manera repetitiva datos importantes como el nombre, la edad, la fecha, la hora y dónde viven para ayudar a disminuir la desorientación.

Es posible que los cuidadores necesiten mostrarle a la persona afectada fotografías, hacer demostraciones repetitivas de cómo realizar tareas o utilizar otras estrategias de comunicación, dependiendo del tipo y grado de dificultad para usar el lenguaje.

Puede ser necesario el cuidado en el hogar, en albergues, guarderías para adultos o en casas de recuperación para facilitar un ambiente seguro, controlar el comportamiento agresivo o agitado y satisfacer las necesidades fisiológicas de los pacientes.

La aplicación de la psicología, principalmente a través de la modificación del comportamiento, puede ser útil en algunos individuos para controlar conductas inaceptables o peligrosas.

La asesoría familiar puede ayudar a hacerle frente a los cambios requeridos para el cuidado en el hogar. También pueden ser de utilidad las enfermeras domiciliarias o ayudantes, los servicios de voluntarios, los servicios de protección de adultos y otros recursos comunitarios.

La asesoría legal puede ser apropiada. Las instrucciones por adelantado, un testamento, un poder notarial y otras acciones legales pueden facilitar la toma de decisiones éticas en lo concerniente al cuidado de la persona que ha tenido un accidente cerebrovascular.

En algunos lugares, existen grupos de apoyo para las personas que han tenido accidentes cerebrales.

Expectativas (pronóstico)

El pronóstico a largo plazo para la persona que ha tenido un accidente cerebrovascular depende de la extensión del daño cerebral, la presencia de problemas médicos asociados y la probabilidad de recurrencia de los accidentes cerebrovasculares. Es esencial reducir los factores de riesgo.

En los Estados Unidos de América, se calcula que de aquellas personas que sobreviven la etapa aguda de una apoplejía, muchos presentan discapacidades a largo plazo, pero aproximadamente el 10% de ellos recupera la mayoría o todas las funciones y podrán volver a trabajar prácticamente sin trastornos o con trastornos residuales leves. El 50% es capaz de estar en la casa con asistencia médica, mientras que el 40% necesitarán de una hospitalización prolongada, estando tan incapacitados que requerirán de atenciones especiales y se convierten en residentes de centros de cuidados médicos a largo plazo, como una clínica especializada. Estas cifras son aproximadas.

Complicaciones posibles

• Problemas provocados por la pérdida de movilidad (contracturas articulares, úlceras de decúbito)
• Pérdida del movimiento o sensibilidad en una parte del cuerpo de forma permanente
• Fracturas óseas
• Espasmos musculares
• Pérdida permanente de las funciones del cerebro
• Disminución de la comunicación o interacción social
• Disminución de la habilidad para actuar por sí mismo o cuidarse
• Disminución de la expectativa de vida
• Efectos secundarios de los medicamentos
• Aspiración
• Desnutrición

Un estudio reciente (marzo 2008) sugiere que la recuperación de un accidente cerebrovascular mejora con 2 horas de música diarias. Las personas que sufrieron un accidente cerebrovascular mejoraron con más rapidez si escuchaban música durante 2 horas todos los días en las primeras etapas de la recuperación. Es la primera vez que se observa este efecto en el ser humano. Con "tratamiento musical" las personas afectadas recuperan mejor la memoria verbal y la atención focalizada que aquellas personas a las que no se les aplica. También muestran mejor humor y una actitud más positiva que los que no escuchaban nada o que escuchaban textos grabados.

Otras fuentes de información:
www.consumer.es/web/es/salud/investigacion_medica/2008/03/10/175269.php
www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/000726.htm#Tratamiento


Respuestas:



[ Foro: Diabetes mellitus, tipo y tipo 2 ]